Por qué "El viaje del héroe" es más necesario que nunca.




Las culturas primitivas se acercaban a la realidad a través del mito. Sin embargo, el mito no era ciencia primitiva, sino algo diferente. Los mitos describen las cosas no como objetos para percibir o conocer, sino en función de su significado. El significado que para nosotros tienen a la hora de actuar. Su significado motivacional. Las implicaciones que para nuestras acciones y comportamiento tiene la cosa en sí. Pensar no es sólo buscar el conocimiento per se, sino buscar el "valor" de las acciones. La raza humana es por tanto, desde sus inicios, profundamente moral. Busca el significado.


Esa búsqueda de significado ha colocado a nuestra especie en una peculiar tensión. La tensión entre lo desconocido y lo conocido. Hemos evolucionado gracias a esa tensión. Jordan Peterson propone en uno de sus libros una magistral analogía entre este concepto y el concepto cristiano de Padre, Madre e Hijo (espíritu santo). La madre sería la naturaleza, lo desconocido. El Padre sería lo conocido, lo dado, el conocimiento, pero también la dogmas y la cultura. El Hijo, equiparable a la figura cristiana de "El Salvador" o al héroe de Joseph Campbell, sería el puente entre estas dos equidistancias. El que hace la transición desde lo conocido a lo desconocido, alcanzando nuevas metas y nuevo conocimiento, haciendo evolucionar a la cultura y al grupo.


Las civilizaciones han avanzado, mejor o peor, gracias a esa tensión. Pero,


¿Cuándo se han producido las mayores catástrofes de la historia? Curiosamente, cuando la sociedad del momento ha intentado anular esa tensión, sustentando la cultura sólo en lo "conocido". Es decir, cuando de forma forzada se han dejado de buscar respuestas y se han sustuido por verdades absolutas haciendo creer que el conocimiento ya estaba "dado". Haciendo creer que ya no hace falta buscar más. Que hemos llegado por fin a la conclusión. El fin de la historia.


Cuando la información es "dada" en vez de buscada, la nueva información se deshecha y ni siquiera se busca. La cultura y el hombre se estancan. El camino que queda entonces es la mentira autodestructiva.


Ya no hay significado porque no se busca. Esta es la causa moral, social, psicológica y económica de que de que algunos sistemas políticos del siglo XX no sólo no hayan prosperado, sino que han dejado lo que han dejado a su paso, a pesar de nuestro increíble desarrollo tecnológico.


El hombre necesita de la búsqueda de ese significado para actuar. La historia del pasado y presente siglos ha sido más que nunca la batalla entre estas dos actitudes: nuestra ancestral búsqueda de sentido en lo desconocido y la tiranía del "significado impuesto".


Estamos en un momento histórico y social en el que se están instalando muchos de estos "significados impuestos" de forma muy hábil. La sociedad está perdiendo la capacidad de despertar, de actuar, adormecido en constantes entretenimientos y problemas inventados que nos zombifican. Hemos dejado de buscar y hemos comprado una realidad prefabricada, o fabricada por otros. Cada vez más surgen actitudes tan peligrosas como la de criminalizar el siquiera cuestionar estas realidades prefabricadas. Como la negarse a discutir o argumentar cualquiera de estas realidades. Se está negando la forma en la que la vida avanza, aquella tensión entre lo desconocido y lo conocido.


¿Qué hacemos entonces?


Quizá ha llegado la hora de volver a inquietarse ante lo que no se conoce, de volver a pensar de forma crítica. Y, sobre todo, de rebelarse contra los significados impuestos, tan falsos como falsos son los que los promueven. Quizá es hora de vencer el miedo y emprender el viaje del héroe, como seres individuales y libres.


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