Condiciones ambientales para el estudio

La influencia de las condiciones ambientales en el estudio ha sido muy estudiada. Vamos a tratar de separar el grano de la paja. Lo verdadero de lo cuestionable o de lo que es directamente falso.


Las condiciones ambientales tienen que ver con el lugar de estudio, la iluminación, la temperatura, los ruidos, ventilación, mobiliario y postura.



Respecto al lugar de estudio, en teoría una persona capaz de concentrarse podría estudiar en cualquier sitio. Pero, ¿todos los sitios son igual de aconsejables? ¿Qué favorece más la concentración y qué menos? Hay una creencia bastante extendida de que el mejor lugar es tu propia habitación personal. Ahora que sabemos cada vez más cómo forman los hábitos en nuestro cerebro, deberíamos cuestionar radicalmente esta creencia.


Me explico.


O mejor, pensemos. ¿Qué ventajas tiene estudiar en tu habitación? Es un lugar donde me puedo sentir cómodo, protegido, donde es más fácil manejar las condiciones de iluminación, temperatura, etc. a mi antojo. Un lugar que conozco me da seguridad. Relajación a la hora de estudiar. Pero, ¿necesitamos estar tan cómodos y relajados para estudiar? ¿O es mejor cierta tensión?


Para que el estudio sea eficaz, nuestro cerebro tiene que crear una asociación entre el estudio y la habitación. Esto tiene un problema. El problema es que nuestro cerebro es una máquina de crear hábitos. Las señales del entorno desencadenan hábitos que tenemos arraigados. Así, mi habitación está asociada a una serie de señales arraigadas durante años. Señales asociadas al descanso, a la realización de actividades de ocio, a pasar el tiempo en redes o con el ordenador, a la lectura tumbado en la cama, a la play station, a tocar un instrumento,…Es decir, un ambiente es un conjunto de señales que disparan una de rutinas. Normalmente, nuestra habitación está asociada a una serie de señales que desencadenas rutinas que nada tienen que ver con el estudio. Que en nada favorecen el estado que requiere el estudio, sino más bien lo contrario. Estamos rodeados de señales que nos distraen porque inconscientemente el cerebro busca que respondamos a esas señales.


¿Cuál es la manera de resistirse entonces, a esas señales? Esa es la gran pregunta. La respuesta es: no hace falta. No hace falta ir en contra de tu voluntad. Piensa que toda la energía que gastas en tener fuerza de voluntad, la deberíamos aplicar al estudio.

¿Qué hago entonces? Muy fácil. Puedo eliminar las señales. O puedo cambiar de ambiente.



La visión de la cama nos incita al descanso. La exposición a la TV o el PC nos incita al ocio. Puede ser difícil eliminar como señal la cama, pero seguro que puedo cambiar de ubicación portátiles, móviles y cualquier otro elemento de ocio que yo intuya que sea un distractor potente. En la medida de lo posible, se trata de modificar tu ambiente habitual para que no parezca tu ambiente habitual. A veces, la simple modificación de la ubicación de tu escritorio y silla puede ayudarnos a engañar a nuestro cerebro.


Si nada de esto te parece posible, entonces lo mejor es cambiar de ambiente. Lo ideal es algo que sé que en la mayoría de los hogares quizá no es posible: tener un lugar de la casa dedicado exclusivamente al estudio. Pero tenemos otra opción muy buena: la biblioteca. La biblioteca es un mosaico de señales que incitan al estudio. La razón es sencilla: también otras personas están estudiando. Es un lugar asociado a la lectura, el saber y el estudio. Por supuesto, esto no te garantiza que te vayas a sentir a gusto inmediatamente en un lugar que no es el tuyo, pero podemos probar. Quien mejor puede acabar deduciendo qué es lo te va mejor eres tú, mediante ensayo y error, probando distintas cosas. Pero recuerda la idea fundamental: estudiar en un sitio que tengo asociado a múltiples distractores, no es la mejor opción.


Suelen decir que la temperatura ideal para el estudio está entre los 18 y 22 grados. Tanto el frío como el calor excesivos nos causarían intranquilidad y nerviosismo. Son distractores en sí mismos. Eso sí, procura no estudiar muy cerca de la fuente de calor, ya que esta exposición puede provocar somnolencia.


Respecto al ruido, nos distraen más los ruidos esperados que los inesperados. Un ruido esperado sería el ruido externo del tráfico. Uno inesperado sería oír a un vecino dando voces. Podemos aprender a pensar de forma distinta sobre los ruidos, asumiendo que tanto los esperados como los inesperados nos los podemos controlar. O podemos, en casos extremos, usar tapones para los oídos. ¿Es necesario estudiar con silencio absoluto? Ni es necesario ni creo que sea posible. Es más útil asumir las incomodidades propias de la vida que intentar esperar a que todo sea absolutamente cómodo y sin dificultad ninguna.


Respecto al ruido y el silencio, surge otra pregunta muy habitual: ¿se puede estudiar con música? De nuevo, la visión tradicional nos dice que la música clásica o la música instrumental de relajación puede incluso estimular la concentración y el estudio. La música vocal sería un distractor en sí misma al requerir mayor capacidad de atención. Porque aquí, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Se puede estar concentrado en dos actividades a la vez? Se puede siempre que una de ellas esté muy automatizada. Es decir, la música puede ayudar siempre que nuestro cerebro la ponga en segundo plano, como el murmullo del tráfico si vivieras enfrente de una autopista. En ese sentido, podría valer cualquier tipo de música. De hecho, he tenido alumnos que sacan todos sobresaliente estudiando con música rock. De nuevo, depende de ti. YO no soy capaz de estudiar con música. Pero otras personas sí.



La mejor iluminación es la natural. Si esta no es suficiente, tendremos que recurrir a la luz artificial, combinando la luz general de la habitación con la luz de la lámpara de mesa. No estudies solo con una o con otra. Si eres diestro, la lámpara deberá proyectar la luz desde la izquierda superior. Si eres zurdo, desde la derecha superior.

La altura ideal de la mesa debe estar en relación con la altura de la silla. Ambas deben permitir que las piernas formen un ángulo de 90 grados y que los pies descansen en el suelo. Una silla de oficina sencilla o similar puede ser aconsejable, aunque es mejor huir de la excesiva comodidad.


Las posturas enérgicas y erguidas favorecen la energía y la concentración. Lo ideal es que el estudio sea activo. Necesitamos estar sentados en ciertas partes del estudio, pero otras podemos hacerlas de pie o dándonos paseos si ese es tu estilo.




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